jueves, 3 de marzo de 2011

Slip away


Hace unos días tuve un sueño algo particular (por no decir extraño, porque si lo fue).
Estaba en mi casa y de pronto tocaban la puerta; yo la abrí y estaba ahí, con una mochila de esas que utilizaba mi mama para los viajes; se le veía un poco más delgado, con barba pero tenía la gran sonrisa que siempre me gusto y esos ojos.. Unos tan hermosos casi verdosos que no olvidare.. Lo invite a pasar y me sentí extraña pues hace unos seis años (aproximadamente) el entraba y salía de esta casa como lo era: suya; pero ahora yo sentía que era un invitado mas y presentía que él también se sentía así..
Se sentó en uno de los sillones y miro toda la casa. En su mirada vi alegría, tristeza y felicidad. Toco uno de los muebles con la palma de su mano y roso en su tacto la tela roja como si esa sensación lo embriagase por completo; después, me miro y me sonrió. Yo estaba parada en la puerta, me había quedado helada, estupefacta por todo el conglomerado de emociones que, en menos de diez minutos, había tenido. No atine más a dar tres pasos y abrazarlo como si mi vida dependiese de eso. Estaba tan feliz por su llegada, por volverlo a tener aquí, en mi casa, en su casa y sentí rápidamente como las lagrimas, presa de mis emociones, embriagaban en mi rostro pues deseaba tanto tenerlo, deseaba tanto estar con él, deseaba tanto que estuviese para mí siempre.. Y desperté.
Solo fue eso, un sueño. Mire mi techo y vi lo blanco que estaba al igual que los recuerdos de el. Busque mi celular y vi la hora: 5.45 am. Era un poco raro despertar a esa hora pero creo que el sueño lo ameritaba.. Me quede mirando mi techo y trate de recordar todas las cosas que pase con él, todo lo bueno y lo malo y lo que (creo) viviré con el.

Recordé como un día llego en su carro (uno de los tantos que solía tener). Era un Volkswagen rojo con una gran bocina que todavía recuerdo el sonido. Yo Salí corriendo de la casa y vi como una cosita blanca se movía en el asiento del copiloto. Abrí la puerta y de repente salió una “motita” blanca que se movía de manera traviesa y divertida entre mis piernas. Lo mire y me dijo que entrase a la casa, que se lo enseñase a mi hermana y que teníamos que ponerle nombre porque sería nuestra mascota. Enloquecí de emoción.
Todavía me acuerdo cuando por el día de San Valentín (hasta los doce años) salíamos todos en familia y nos íbamos a comer a cualquier lado y, el como el único hombre, invitaba todo sin reparo alguno.. Esos momentos me hacían muy feliz. Y Cuando estaba sentada en la computadora haciendo mi tarea o hablando con mis amigas y miraba detrás de la ventana causando en mi una gran cólera por “intrometerse en mis asuntos”.. Extraño esos días..

Ahora, me pregunto.. ¿Qué hubiese pasado si hubieses estado conmigo en todos los momentos que necesite de ti? No lo se. En mis quince años cuando la pase en un calabozo lleno de humedad y con personas que no pensé ver.. Fueron mis mejores quince años aunque me hubiese gustado no tener que irme y dejar de conversar tantas cosas que eran necesarias.  Cuando Ingrese a la universidad, cuando tuve mi primer enamorado, cuando desfilaba por mi colegio, todas las navidades cuando al dar las doce terminaba (para mí) una ceremonia común y corriente..

Es algo raro pero cuando estuviste conmigo no te tomaba mucho en cuenta y pues creo que tienen razón no?.. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde pues así fue contigo pues necesite mucho de ti al no tenerte conmigo, necesitaba de tus abrazos, de tus consejos que (por lo general) siempre han sido de hombres pero no de ti, de un padre que quiero tener, de un padre que ahora necesito.